Carga cognitiva. La tostadora de nuestro cerebro.

Volvemos con otro post para conocer las métricas cerebrales y su aplicación en la usabilidad web. Y os preguntareis cuantas métricas cerebrales y cómo se aplican a la usabilidad web. Existen varias, las más utilizadas son la carga cognitiva, la asimetría prefrontal, el engagement y el drowsiness.

En este caso vamos hablar sobre la carga cognitiva, sin entrar en temas muy técnicos, es una métrica que es la relación entre la densidad espectral de la banda de frecuencia cerebral theta (que generalmente aumenta con el aumento de la demanda de tareas) en la parte prefrontal y frontal y la densidad espectral de la banda alfa (que generalmente disminuye con el aumento de la demanda de tareas) sobre el parietal en las zonas corticales. Se trabaja a través de la técnica del electroencefalograma (EEG). Pero bueno …vayamos al grano.

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Cada vez que visitamos una web, el proceso de aprendizaje se inicia en el cerebro.

Ya sea la navegación, el diseño de la web, el carrusel de imágenes, el buscador… cualquier elemento tiene que hacer que tu cerebro aprenda cómo usar la página web. Hablamos de un recurso conocido Salvavidas. Tu página web tiene que dar unas instrucciones, a través de sus elementos, para indicarte la correcta navegación por ella y si te caes, saber cómo ponerte el salvavidas y seguir a flote. De esta manera tu cerebro aprenderá la primera vez y no tendrá porqué generar mucho esfuerzo mental.

Este esfuerzo mental se llama Carga cognitiva. Nuestro cerebro procesa la información y la almacena a través de la memoria de trabajo. Esta memoria es limitada y genera una carga cognitiva cuando la tarea es muy complicada o cuando recibe más información de la que es capaz de gestionar.

Cuáles son las primeras causas que generan esta carga cognitiva.

Antes de entender cómo se reduce es mejor adoptar una estrategia de prevención. A grandes rasgos, lo que genera la carga cognitiva pueden ser tres principales problemas.

1) Demasiadas opciones

2) Demasiado pensamiento requerido

3) Falta de claridad. 

Cada uno de estos factores requiere un procesamiento y un consumo de recursos que no te ayudan a entender el contenido.

Métodos para reducir la carga cognitiva.

Una vez sabemos cuáles son los factores que aumentan la carga cognitiva, hablemos de aquellos que la reducen.

Eliminar elementos innecesarios.

«Menos, es más»

Cada elemento que no ayuda al usuario a alcanzar ese objetivo está yendo en contra de él, porque el hecho de tener que procesarlo y almacenarlo ya obstaculiza el objetivo.

Mucho de nuestros socios han conseguido reducir el nivel de carga cognitiva, simplemente reduciendo el nivel de imágenes y de elementos visuales innecesarios casi en un 30%.

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Evitar poner muchos colores, imágenes, diseños con florituras o diseños que no sean usables son cruciales para mantener un nivel bajo de carga cognitiva.

Eliminar tareas innecesarias.

Siempre que estés pidiendo a los usuarios leer contenido, recordar información o tomar una decisión, piensa en la carga cognitiva. Cuando sea posible, es bueno reducir el número de tareas al usuario (como rellenar formularios, número de filtros, paso de compra en el carrito) y hacer que sea más fácil mantenerse enfocado en el objetivo.

Si bien no es posible eliminar todas las tareas, se puede simplificarlas o anticiparse aprovechando la información anteriormente ingresada o generada. Algunas compañías están llevando esto a un paso más allá con un diseño anticipatorio.

Minimizar opciones

Como hablábamos antes, nuestra memoria de trabajo es limitada. Cuando nos enfrentamos con muchas opciones, la carga cognitiva aumenta debido a parálisis por análisis. Es muy importante que minimicemos la opción de tomar demasiadas decisiones, especialmente en navegación, desplegables y familia de productos.

Esforzarse para que nuestro contenido sea <<leíble>> que no <<legible>>.

La RAE diferencia entre la idea de <<legible>> significa que puede leerse al estar escrito o impreso de forma clara>> y << leíble>> significa  que puede comprenderse al estar escrito con un estilo sencillo y fácilmente comprensible. Nuestra tipografía debe de ser estéticamente agradable, apropiada para el contenido y fácil de leer, mientras que el diseño permanece relativamente invisible.

Al hacer esto, podemos asegurar que haya menor cantidad posible de distracciones para el usuario, lo que deriva en una mejor comprensión del contenido por parte del usuario. Y nos ayuda a reducir nuestra carga cognitiva.

Utilizar la iconografía con moderación.

En varios estudios hemos comprobado que la iconografía puede ser difícil de memorizar y, a diferencia de la intuición, puede aumentar la carga cognitiva al requerir un procesamiento mental para reconocer el significado del icono.

Si bien los íconos universalmente entendidos funcionan bien (es decir, carrito de la compra, home, reproducir, twittear, compartir en LinkedIn), la mayoría están sujetos a la compresión del usuario en función de la experiencia previa. Al aprovechar el poder de la iconografía, es mejor acompañarlos con etiquetas de texto para comunicar el significado y reducir la ambigüedad.

Siguiendo estos consejos, puedes reducir el nivel de carga cognitiva de los usuarios en tu web y aumentar el nivel de atención o engagement (en futuros post te hablaré sobre esta métrica cerebral). Es importante que recuerdes que los usuarios tienen un objetivo concreto, como el de comprar un producto, entender algo o simplemente aprender sobre el contenido. Cuánto menos tengan que pensar sobre lo que necesitan para obtener ese objetivo, es más probable que lo logren. Y es ese nuestro trabajo con Neuroweb. Derribar esas barreras y facilitar caminos hacia su objetivo.